domingo, 20 de noviembre de 2016

Valiente o kamikaze

 Yo siempre he pensado que en la vida hay que ser valientes, valientes en el sentido de arriesgarse, de luchar por lo que uno quiere y no darse por vencido por el miedo o la incertidumbre, en mi forma de ser intento no dejar espacio al sentimiento de pensar que habría pasado si hubiese luchado por cierta cosa. Para otras cosas soy muy “cagona”, sí me considero miedosa para ver una película de terror, me asusto con facilidad, me pongo en tensión con el suspense, porque eso no lo puedo controlar, pero para luchar por algo que en cierta manera depende de mi, sí soy valiente o arriesgada.
El otro día leí un artículo que decía que nos teníamos que enamorar de un valiente, de alguien que sepa luchar por nosotros y me encantó, aunque creo que esa valentía cada día está mas en peligro de extinción. Hoy en día somos mas “comodones”, no nos arriesgamos tanto y no luchamos, porque tenemos tantas y tantas alternativas que preferimos cambiar a otra que seguir luchando por una. Hay personas que se escudan en decir, “no será mi destino” pero yo soy de pensar que el destino también hay que salir a buscarlo, que con nuestros actos, ese destino día a día se va reescribiendo.
Yo he luchado mil veces y mil veces he podido perder en cierta manera, pero de todo he aprendiendo y no me arrepiento, porque yo lo intenté. Ahora bien, la cuestión es, ¿hasta cuando tenemos que seguir luchando? Me pregunto esto porque creo que en ocasiones, después de un tiempo luchando contra algo que no tiene remedio, que ya no depende de ti, llega un momento en el que hay que parar. Hay una línea muy delgada entre ser valiente y ser una kamikaze.
Somos unos kamikazes cuando no paramos de darnos golpes una y otra vez contra el muro, y seguimos y seguimos… Hay que ser valientes sí, pero también hay que tener amor propio y no dejar que nadie nos desvalore, porque lo primero somos nosotros, nuestro orgullo personal en decir, “hasta aqui”, yo luché pero también merezco que se luche por mi, o por lo menos, que no se “rían” de mi en mi propia cara.


Y que verdad es esa que dice, “consejos vendo que para mi no tengo”. Es muy fácil decirle a una persona que deje de luchar, que se aleje de ese camino, pero cuando somos nostras las que estamos en ese situación, la historia cambia. Ya nos pueden decir todo lo que quieran que hasta que por nosotras mismas no veamos esa realidad, no vamos a dejar de luchar. Es muy sencillo ver la paja en el ojo ajeno, pero en el nuestro nos cuesta un poco más.
Como ya he dicho, yo me considero valiente y luchadora (y no será porque tengo grandes triunfos) pero también he de reconocer que en muchas ocasiones he sido una kamikaze. Me cuesta rendirme, pero como yo diga “hasta aquí”,… ahí que me planto!!!

Yo voy más allá del articulo, no hay simplemente que enamorarse de un valiente, no, nos tenemos que rodear en nuestra vida diaria de personas valientes, pero valientes de corazón, de sentimientos… y por supuesto, nunca dejar de soñar...

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