miércoles, 30 de noviembre de 2016

Fin de una etapa

Bueno pues hoy acaba otra etapa más en mi vida, hoy finaliza mi trabajo como mediadora familiar en Plasencia. Aventura que comenzó (después de dos años en paro) en febrero del 2015 con una entrevista un martes a las 20:00 de la noche en Badajoz y una llamada al día siguiente a las 11:00 de la mañana para decirme que me contrataban para irme a trabajar a Plasencia y tras unos meses de espera, empezar un 15 de mayo. Fue un primer día de lo más curioso, lo recuerdo como si hubiese sido ayer mismo, llegamos un viernes al centro de menores Valcorchero, que es donde estaba ubicada nuestra oficina, ninguna de allí y nos encontramos solas en una habitación 100% vacía, literalmente vacía porque no había ni sillas, ni mesas ni nada, nos miramos a la cara y dijimos pues vayámonos!! Nos paramos a comprar unos folios y unos bolígrafos para tener algo el lunes y le pedimos al director del centro si nos podía dejar una mesa y dos sillas, y hoy, 18 meses después la aventura termina. Dejamos un despacho vacío ( aunque más lleno de lo que nos lo encontramos) y muchas experiencias allí. Satisfechas porque hemos tenido muy buena acogida, el servicio ha funcionado muy bien, hemos podido ayudar a muchas familias... Y siempre lo diré, nosotras ayudamos a familias pero también ellas nos enseñan muchas cosas!! Incluso algunas nos han obsequiado con algún detalle, mil gracias a todas las familias que han confiado en nosotras, a los trabajadores del centro Valcorchero que nos han ayudado cuando se lo hemos pedido y a los centros escolares, asociaciones, policía, etc, que han colaborado con nosotras para dar a conocer el servicio y derivarnos casos.
Y que decir de mi compañera, como ella siempre dice, el mejor regalo del 2015!!! Ambas de fuera, sin conocernos de nada y desde el primer momento congeniamos a la perfección, que fácil es trabajar cuando tienes una compañera que te apoya, con la que puedes hablar de todo, donde existe un gran compañerismo, con afinidad... Y no sólo ha sido mi compañera de trabajo, es que además ha sido mi compañera de piso, mi confidente, la que me ha aguantado, me ha mimado cuando lo he necesitado, con la que me he reído y en alguna ocasión me ha visto soltar alguna lágrima, me ha escuchado gritar "estoy muy loca" jajajja, a ella, a mi Bea, sólo le puedo decir GRACIAS y GRACIAS!!! 😘😘

Ya esta todo empaquetado y de nuevo en mi casa, no sólo se empaquetan cosas, también vivencias, momentos y recuerdos, me traigo conmigo, además de mis pertenencias y mis maletas, gente que he conocido, experiencia de vida, de trabajo...


Hay un símbolo sueco llamado "Malin" que viene a significar, que hay que afrontar los contratiempos para poder seguir adelante, símbolo que a mi me gusta mucho y que un día dije que antes de terminar esta etapa, lo llevaría conmigo. Y no ha podido haber mejor forma de tenerlo conmigo que me lo regale mi querida Bea. Para mi, es un símbolo que viene a significar que cuando una puerta se cierra se abre una ventura, así que cierra bien la puerta!!! Lo mejor esta por llegar 💪💪💪

Ahora cada vez que mire mi brazo, no sólo pensaré que siempre hay que mirar adelante, que hay que luchar, además me acordaré de mi Bea jijiji








Aquí un pequeño detalle de algunos de los momentos que hemos vivido juntas. Nuestro jefe nos decía que éramos "El gran hermano de Fundación Atenea". 




Hoy despedimos todos juntos el Servicio de Mediación Familiar que ha funcionado en las ciudades de Plasencia, Cáceres, Badajoz y Mérida. Me niego a decir un adiós, mejor digo un hasta luego y nos quedamos a la espera de qué ocurrirá en un par de meses cuando el servicio vuelva a salir a licitación y ya sepamos que empresa lo coge, con que condiciones y que trabajadores lo vuelven a poner en marcha.

Mientras tanto, sólo me queda decir, "Ha sido un verdadero placer forma parte de este servicio y esperemos volver", y por supuesto, nunca dejéis de soñar... 😉👄

domingo, 20 de noviembre de 2016

Valiente o kamikaze

 Yo siempre he pensado que en la vida hay que ser valientes, valientes en el sentido de arriesgarse, de luchar por lo que uno quiere y no darse por vencido por el miedo o la incertidumbre, en mi forma de ser intento no dejar espacio al sentimiento de pensar que habría pasado si hubiese luchado por cierta cosa. Para otras cosas soy muy “cagona”, sí me considero miedosa para ver una película de terror, me asusto con facilidad, me pongo en tensión con el suspense, porque eso no lo puedo controlar, pero para luchar por algo que en cierta manera depende de mi, sí soy valiente o arriesgada.
El otro día leí un artículo que decía que nos teníamos que enamorar de un valiente, de alguien que sepa luchar por nosotros y me encantó, aunque creo que esa valentía cada día está mas en peligro de extinción. Hoy en día somos mas “comodones”, no nos arriesgamos tanto y no luchamos, porque tenemos tantas y tantas alternativas que preferimos cambiar a otra que seguir luchando por una. Hay personas que se escudan en decir, “no será mi destino” pero yo soy de pensar que el destino también hay que salir a buscarlo, que con nuestros actos, ese destino día a día se va reescribiendo.
Yo he luchado mil veces y mil veces he podido perder en cierta manera, pero de todo he aprendiendo y no me arrepiento, porque yo lo intenté. Ahora bien, la cuestión es, ¿hasta cuando tenemos que seguir luchando? Me pregunto esto porque creo que en ocasiones, después de un tiempo luchando contra algo que no tiene remedio, que ya no depende de ti, llega un momento en el que hay que parar. Hay una línea muy delgada entre ser valiente y ser una kamikaze.
Somos unos kamikazes cuando no paramos de darnos golpes una y otra vez contra el muro, y seguimos y seguimos… Hay que ser valientes sí, pero también hay que tener amor propio y no dejar que nadie nos desvalore, porque lo primero somos nosotros, nuestro orgullo personal en decir, “hasta aqui”, yo luché pero también merezco que se luche por mi, o por lo menos, que no se “rían” de mi en mi propia cara.


Y que verdad es esa que dice, “consejos vendo que para mi no tengo”. Es muy fácil decirle a una persona que deje de luchar, que se aleje de ese camino, pero cuando somos nostras las que estamos en ese situación, la historia cambia. Ya nos pueden decir todo lo que quieran que hasta que por nosotras mismas no veamos esa realidad, no vamos a dejar de luchar. Es muy sencillo ver la paja en el ojo ajeno, pero en el nuestro nos cuesta un poco más.
Como ya he dicho, yo me considero valiente y luchadora (y no será porque tengo grandes triunfos) pero también he de reconocer que en muchas ocasiones he sido una kamikaze. Me cuesta rendirme, pero como yo diga “hasta aquí”,… ahí que me planto!!!

Yo voy más allá del articulo, no hay simplemente que enamorarse de un valiente, no, nos tenemos que rodear en nuestra vida diaria de personas valientes, pero valientes de corazón, de sentimientos… y por supuesto, nunca dejar de soñar...