jueves, 24 de septiembre de 2015

El efecto pigmalión

Buenas tardes;

¿Qué tal os va todo? Ya hemos comenzado el otoño, una estación que a mi particularmente me encanta a la vez que me produce nostalgia... 
El año pasado escribí una entrada en septiembre con mis nuevos propósitos, si la queréis leer es ESTA, este año no me he propuesto cosas en concretos, voy a dejar que fluya, así no me agobio cuando veo que la mitad de las cosas no las he cumplido jajaja. Hace una semana y pico empecé con un entrenamiento en el que poco a poco siguiéndolo semana a semana conseguiré correr. Como ya conté en algún post, cuando era pequeña estaba en gimnasia rítmica, luego en baloncesto y ya, después he estado en varias temporadas apunta a aerobic, step, zumba, pilates... pero nada continuo...
Soy una persona con "poca fuerza de voluntad", bueno en verdad no se si tengo poca voluntad o es que desde siempre me lo han repetido tantas y tantas veces que ya me lo he creído e incluso creo que en algunas ocasiones lo utilizo como "excusa" para ciertas cosas. En más de una ocasión he empezado hacer algo y cuando lo he contado la respuesta que me han dado ha sido " a ver cuanto duras" "no se para que te apuntas si luego lo dejas", etc, etc...

No se si habéis visto el anuncio donde hablan del efecto pigmalión, por si es no, aquí os lo dejo, a mi me encanta y me ha dado mucho que pensar.


Tenemos que tener mucho cuidado con lo que decimos, porque puedes condicionar inconscientemente a una persona. Con mi trabajo me he dado cuenta que hay personas que "machacan" mucho a sus seres queridos, que están continuamente diciéndoles "eres tal y cual" " no vales para eso" "siempre serás igual, no vas a cambiar" "tu no vales", no existe ese "voto de confianza", siempre digo que hay que animar, dejar que lo intente, confiar, si lo hacen perfecto y si finalmente no lo han conseguido, pues no pasa nada se le alaba por haberlo intentado y haber hecho el esfuerzo.

No todo el mundo es igual, no todo el mundo tiene la misma constancia, "sirven" para todo... Hay que respetarlo y estar ahí para apoyarles en vez de insistirle y repetirle sus fallos, defectos o carencias.

Yo misma, por ejemplo, para el ejercicio soy pésima, chochona, "vaga" ... es verdad que me he apuntado 20 mil veces a clases y me he quitado 20 mil y 1 vez, que duro 3-4 meses... pero también es verdad que desde siempre me han machacado con la típica frase de "haber lo que duras" o... Si ya de por sí me cuesta, si encima lo único que recibo son criticas negativas pues... no ayuda mucho la verdad... Como bien he dicho estoy intentando hacer una rutina de ejercicio y he de reconocer que me cuesta la misma vida, aunque cuando llego, una satisfacción personal me recorre el cuerpo jajajaja y aunque sé que nadie cree que lo pueda conseguir, ahí sigo yo, si lo logro genial y sino, pues por lo menos lo he intentado y punto!!!


Por lo tanto, no hagáis caso de la gente, sobre todo de esa que te intenta desanimar, persigue tus sueños y disfruta el camino que recorres mientras llegas a él ya que aveces no importa tanto la meta sino el trayecto!!! Y por favor, tener cuidado con el mensaje que dais a las personas, animarlas y sino sabéis animar simplemente callaros, que aveces se esta mas guapa con la boquita cerrada!! jijiji

Y ya sabéis, nunca dejéis de soñar...

miércoles, 2 de septiembre de 2015

La relatividad del tiempo...


            Hay que ver que relativo es el tiempo, hay ocasiones que sentimos que las agujas del reloj no se mueven, miramos ese “maldito” reloj un millón de veces y siguen esas preciosas agujas en el mismo lugar, llegas a pensar que tu reloj se ha estropeado, por ello, miras, para asegurarte, la hora en el móvil, el reloj del salón, el que marca el microondas, el pc… pero no, tu reloj va perfectamente, eres tú la que tiene el problema. Siempre pasa, cuando estas sin hacer nada, mal, aburridos, deseando que llegue esa bendita hora en la que va a suceder eso que tanto deseas… todo juega en tu contra, y tu reloj no es menos, hace que no se muevan las agujas y los minutos se hacen horas y las horas se hacen días… Paciencia, paciencia, que por mucho que sigas mirando, no vas hacer que eso corra más, ni menos, por supuesto!!

            En cambio, fíjate como es la vida que hay ocasiones en las que estas tan agusto, tan feliz, tan entretenida que esas mismas agujas te juegan una mala pasada y se ponen como locas a correr y correr, cual carrera de 100 metros lisos se tratase. Y miras el reloj, y te enfadas con el por que no se para, no va más despacio, está en tu contra… En esta ocasión, las horas pasan como minutos y los minutos como segundos.

            Que juguetón es el tiempo, y como le gusta llevarnos la contraria, si quiero que pase rápido, va lo más lento que puede, en cambio, cuando quiero que no tenga prisa, que se relaje y sea como una tortuga, le da por correr y correr lo más deprisa que quiere…

            Ojala algún día pudiéramos manejar el tiempo, hacer un “pausa” en ese preciso instante que no quieres que se acaba, un “pa´lante y a doble velocidad” cuando deseas que lo que esta sucediendo acabe tan rápido que sientas que ni siquiera ha sucedido o un simple “play” cuando quieras que las cosas vayan a su ritmo, sin prisas pero sin pausa, que pase lo que tenga que pasar…

            Pero no, no podemos controlarlo, nos conformaremos simplemente, con intentar controlar nuestras emociones, que esas sí las podemos “manejar”, cuesta, sí cuesta, pero es posible, algunas no se aún muy bien como se hace, pero tengo tiempo para seguir aprendiendo de ellas y con ellas, ya que el tiempo no se detiene, la vida sigue su camino y queda mucho por descubrir y por disfrutar, tanto de lo que venga, como de esos magníficos recuerdos…




            No tengáis prisa, que las cosas que están por pasar, pasarán, mejor o peor, antes o después, más rápidas o lentas, pero pasarán, mientras tanto ya sabéis, sed felices y nunca dejéis de soñar...